domingo, septiembre 12, 2010

Lloré

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Lloré, solo por ella lloré, sólo.
Porque la amé, la amo y la amaré.
Sólo en una lúgubre y vacía habitación,
Días pasajeros y noches sin fin, esperé,
Y al final, solo su partida encontré.
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Lloré, tres o cuatro lágrmias derramé,
Incertidumbre, miedo y zozobra, sentí,
Al escucharla, indiferente, déspota y arrogante,
El peor instante, el mas melancólico de mi vida viví.
Como un moribundo, tremoroso en su agonía,
Mis días junto a ella, en mi mente recorrí.
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Lloré, tres o cuatro lágrimas derramé,
Cada una de ellas, llena de mis ilusiones con ella,
De un amor que iba desde la Tierra a Plutón,
De noches fascinantes, de luceros y estrellas,
De amaneceres llenos de sentimiento, un idilio,
Todo junto a esa, mi niña mujer, la mas bella.
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Lloré, solo por ella lloré, sólo.
Dijo que no sabía del bien o del mal,
Lloré y por una palabra de aliento rogué,
El frío, la distancia y el silencio me respondieron,
Y de su abandono, olvido y desamor me enteré.
Ya sin consuelo, abatido, resignado, solo lloré.
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Lloré, y sin motivo ni inspiración, late el corazón,
Me persiguen la lluvia, las nubes, no el sol,
Una fuerte y alentadora brisa, mitiga el dolor,
Lloré y aún sigo cantando, aquella su canción.
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Jonathan Camilo Diaz Vanegas
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"Dios guía mi camino." J.C. Díaz

viernes, junio 11, 2010

Que no se acabe

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Que pase el tiempo, la eternidad,
Que no se acaben las noches, los días,
Que no tenga fin la pasión, la intensidad,
Y haré de la tuya, la más feliz de las vidas.
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Que no se acaben tus sonrisas,
Que me siento hechizado al verlas.
Que tus ojos no lloren, no se cierren,
Que pierdo la luz y mis pasos se pierden.
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Que no se acaben las estrellas,
Que por cada una, tengo un sueño contigo,
Tus besos, mis caricias, tus sueños,
Mis palabras, tus canciones, conmigo.
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Que no pare el viento de soplar,
Que se siente como tu piel en mí.
Que no llegue Junio y yo sin ti,
Que podé para ti, mil rosas y un alelí.
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Que no se acaben los caminos,
No importan las piedras o árboles caídos,
Importa que camines a mi lado, confiada,
Que tomes mi mano; cautivada enamorada.
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Que pasen tus años con los míos,
Que parece nací junto a ti,
Que quiero vivir contigo la eternidad,

Y a tu lado mi muerte, sí es de Dios la voluntad.
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Jonathan Camilo Díaz Vanegas
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"Quiéreme cuando menos lo merezca,
porque será cuando mas lo necesite." Jeckyll

miércoles, marzo 03, 2010

Una Noche

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Iluminada de música, aquella noche,

Dios y nuestra conciencia de testigos,

Sin más jueces, verdugos, ni inquisidores,

Nos abandonamos en un paraíso de flores.

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Enfrentados en hostil y cruel batalla,

Nuestros corazones y las razones.

Entregados en besos, sin temor, ni pudor,

Emanaron caricias redundantes de calor.

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Prorrumpieron suspiros, profundos, excitantes,

Al cubrirnos la piel de caricias delirantes.

Susurros al oído, insinuantes, sugestivos,

En tiempo detenido, quedamos del amor cautivos.

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Palmo a palmo, recorrí y observé su ser,

Ella con sus ojos cerrados, mi alma pudo conocer.

Y en medio de una embriaguez de pasión y placer,

Como esperando la muerte, con un último respiro,

En frenesí éxtasis, nuestras vidas dejamos renacer.

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Una noche de dos cuerpos, un solo espíritu,

Una noche cálida, de minutos infinitos,

Dejó clarear la alborada única, perfecta,

Dejando vencedor el amor, sobre la razón.

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Jonathan Camilo Díaz Vanegas

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"Donde quieras que estés, te gustará saber, que por difícil q sea mi día, triste, no echaré al olvido ni uno solo de los besos que me diste." Serrat

sábado, febrero 13, 2010

Niña, Mujer

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Hoy mi habitación en silencio,
Ahora mi cama, impávida vacía,
Sábanas que desprenden fina fragancia,
Que evoca recuerdos de fantasía.
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Evoca aquella noche, céfira, fascinante.
Cuando sus labios asaltaron los míos,
con besos sin fin, intensos, inefables.
Y su pecho junto al mío, uno solo,
Vehemente sentía, de mi corazón el latir.
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Hoy las paredes, único testigo, silente,
De aquel esbozo de perfecta desnudez,
Que dejando el temor, volando al aire,
Descubrió inocente, su perpetua lucidez.
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Niña, mujer de inquieta mirada,
De sonrisa ladina, pilla, tentadora,
De voz sutil, tierna, seductora,
Que evoca recuerdos de fantasía,
Niña, mujer encantadora, prohibida.
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Y al alba limpia, serena y tibia,
De nuevo junto a mi, su luz encontré,
Su beldad, despojada, contemplé,
Y su piel con placidez, y sosiego besé.
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Jonathan Camilo Diaz Vanegas
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" Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estés triste,
porque nunca sabes, quien se puede enamorar de tu sonrisa."
G.G. Marquez